Cosas de Frikis
El alfa y el omega de los blogs molones

OTAKU: ESOS MALDITOS SALIDOS

Si ya de por sí los lectores de tebeos estamos estigmatizados por:

a) Vuestro físico deplorable y digno de mofa y escarnio. (El mío roza la perfección, sorry…)
b) El gastarnos una pasta en cosas que se acumulan, cogen polvo, cuestan un pastón y son pa niños, y
c) Vestir y sobre todo hablar raro, con referencias raras a pelis raras.

lo de los otakus es peor, porque, además, son unos salidorros.

Antes, que te gustara la animación japonesa era ser sensible…
Si te gustaba la animación japo, es que te gustaban Heidi, Candy Candy, y no veías raro lo del niño italiano ese con el mono con nombre de pegamento subido siempre sobre su descomunal cabeza.

Image Hosted by ImageShack.us
Hummmm… ropita interior seeeexyyyyyy… ¡y ese perrazzzzooooooo!

Sí… también te gustaban cosas raras, raritas, y potencialmente devastadoras para la mente como Comando-G (¿qué era más devastador, la violencia de la serie o la canción de Parchís?) o Mazinger Z (sí… G, Z, las letras estaban de moda). Pero nuestros padres nos perdonaban porque, al final, se quedaban embobaos con las piernas de Princesa y con Sayaka y su “Afrodita A” y ese peazo grito de guerra que era “¡¡TETAS FUERA!!” (o era pechos, no sé… mi mente se nubla…) Una serie donde un robot naranja gigante lanzaba sus mandingas como torpedos no podía ser tan mala… y además teníamos a la Abeja Maya, los ositos del bosque de Tayak y cosas asín para compensar tanto mal, con lo que los incipientes otakus no estaban mal considerados aún.

Image Hosted by ImageShack.us
Sex simbols venidas a menos…

Quizás porque el momento político era otro, y la convulsa sociedad no dejó ver a los padres que el Barón Ashler era algo rarito… Yo, de hecho, aún no he superado ni entendido lo del hombre hermafrodita ese… pero en fín, la cosa es que años después la cosa cambió:

A la influencia del todo positiva de esa genial, entretenida y veloz serie en la que mil cosas sucedían en cada capítulo, llamada “Campeones” (otra canción con gancho…) se contraponía la maldad absoluta de tres fenómenos sociales: LOS CABALLEROS DEL ZODÍACO, que debería haberse llamado “Los caballeretes zoofílicos”, o asín, y que no era serie adecuada para machotes, por mucha sangre que se mostrara. CHICHO TERREMOTO, un tapón con más cabeza aún que Marcos eldelpuebloitalianoalpiedelasmontañas que no paraba de querer verle las bragas a Rosita, una tía a la que le llegaba por las rodillas y que, curiosamente, se liga.
Y, sobre todo, BOLA DE DRAGÓN, la serie malamalamala por excelencia para los niños. Dichos dibujitos les pervertía con el viejo ese salidorro al que le sangraba la nariz al ver un pezón, un cerdo que iba más cachondo que el Burro Gozón, las tías con tetas king-size Deluxe que no paraban de botar (una de las cuales se llamaba Chichi,) y la violencia desatada. Y el prota, además de su minipene que enseñaba sin rubor, tenía otra cola… ¡como la de un mono!

Image Hosted by ImageShack.us
El terror, la maldad que ni Koyi Kabuto pudo controlar

Lejos quedaron los ingeniosos brutos mecánicos de las series infantiles, y quizás el Red Ribbon, Piccolo y los androides del Dr. Guero eran unos enemigos demasiado terribles para las pobres e inocentes mentes de los niños de este país, no lo sé… pero se armó una buena, eso sí que lo sé.
Empezó a verse a los otakus como seres malditos, que veían series malditas que fundían su cerebro hasta hacerlo reventar como un gato en un microondas.

Y luego, cuando parecía que con Doraemon estaba aplacando a las asociaciones de padres, hipnotizadas por los teletubbies y los lunnis, llega… Shin Chan. Una mieeeerda de dibujo, una mieeeeerda de historias, gracietas chorras y facilonas, sin educación ninguna y, curiosamente, un éxito.

Image Hosted by ImageShack.us
Para no echar más leña al fuego, una foto del niñato ese en una escena bucólica y campestre… y… ¡un momento…! ¿Qué es eso blancuzco que tiene en la cara?

Vamos a ver… ¿de qué nos extrañamos? Si los padres se tragan Crónicas Marcianas… ¿cómo critican a sus hijos por ver al bobochorra ese de Chinchón?
No lo sabemos, pero lo hacen. Pa eso son padres, guardianes de la moral y tal y tal.
Y claro, uno es avezado seguidor de Batman y, como tal, sabe de cosas de detectives, y se pregunta: ¿son unos salidorros los mangakas? ¿Está fundada la preocupación social? ¿Es un salidorro un seguidor de una serie tan loable como, digamos… Kenshin, el Guerrero Samurai?

Como siempre que se quiere saber algo de tebeos, lo suyo es acudir a Dreamers.
Y pregunto acerca del samurai, y me meto en la tienda, me encuentro con una cosa, que me lleva a la otra, que me lleva a ver… este pantallazo:

http://www1.dreamers.com/productos/20338.html

¿Son los otakus unos salidorros?
¡¡PUES VA A SER QUE SÍ!!

Anuncios

2 comentarios to “OTAKU: ESOS MALDITOS SALIDOS”

  1. Valuable info. Lucky me I discovered your web site unintentionally, and I’m stunned why this coincidence didn’t came about earlier!

    I bookmarked it.

  2. Thank you for another informative blog. The place else may just I am getting
    that type of information written in such an ideal method?
    I have a undertaking that I am simply now working on, and I’ve been on the glance out for such
    information.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: