Cosas de Frikis
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SUPERMAN ES GILIPOLLAS 3: ¡MUÉRETE YA, PESAO!

Sé lo que estás pensando: “Esos de Cosas de Frikis… siempre tan exagerados. Ahora, sin motivo alguno, les da por meterse con el Supes. Si ya no saben qué hacer para llamar la atención.”

¡Error! La conclusión de que Superman es un personaje repugnante con menos sentido de la ética y la moral que los tíos de Harry Potter ha sido fruto de una profunda y razonada investigación. Y para que veas que no me estoy tirando el moco, lo voy a demostrar aquí mismo. Venga: dime un arco argumental de Superman. El que sea.

¿El de “La muerte de Superman”, dices? Me alegra que hayas escogido ese.

Recordemos… 1993. Fans de todo el mundo asisten asombrados a la noticia de que DC planea matar al hombre de acero. El evento se convierte en un fenómeno impactante y gente que no ha leído un cómic en años se compra los números de las distintas colecciones de Kal que narran la historia. Parte del éxito, particularmente del superventas que fue “Superman #75” se debe a que estabamos en la cima de la moda del coleccionismo, en la que se creía que podías vender copas en buen estado de comics famosos por todo un pastón.

Pero todo era, claro, un truco barato de Levitz y Carlin para aumentar las ventas como fuera. Hey, eran los noventa, y los eventos chorras para llamar la atención del público eran la norma. Como ahora, bien mirado, pero incluso más chorras.

La historia empieza con una mano enguantada golpeando una y otra vez una pared de metal. Quizá durante años, no lo sabemos. Lo que sabemos es que un tío muy grande, envuelto en un traje de goma, ha escapado: Doomsday.

Mientras, en Metrópolis, unos subterráneos rebeldes se pasean por la ciudad. El supes, como siempre, les busca porque le encanta darle de tollinas a aquellos que son más feos que él. Como no les encuentra enseguida, se aburre y se va al periódico. Ya les localizará cuando empiecen a cargarse a gente, supongo. Hasta que se entera de que le han secuestrado a la novia: en ese momento sí se pone serio y encuentra a los Subterráneos enseguida. Como el abusón que es, agarra al monstruito más pequeño para sonsacarle información.

El supes, claro, se lo pasa teta machacando a los deformes y a los inadaptados, como el nazi que es. Mientras, el pobre Doomsday actúa como un niño, rompiendo cosas sólo porque le parece divertido ver explosiones. Pronto llaman a la Liga de la Justicia, pero no a la de verdad, sinó a la de segunda fila, la que había en esa época. Los gachós estaban apagando un incendio mientras decían sin motivo alguno todo lo que hacían en voz alta (no, en serio… si algún dia conoces a un tío que dice cosas como “estoy usando el poder de mi mano… ¡Para abrir esta puerta!”…. ¿Acaso no llamarías a los loqueros?

¿Y qué hacía el mamón de Kal mientras tanto? Alimentaba su vanidad dandole una entrevista a Cat Grant, eso hacía. Cat le llama el líder de la JLA y él se pone todo falsa modestia, diciendo que “la opinión de todos los miembro es importante”. Anda ya, tocacojones, que Batman era mil veces más líder saliendo uno de cada cuarenta números. Incluso Oberón mandaba más que tú. Luego un chaval del público le pregunta si cree que Fuego está buena, a lo que el plasta del Supes, en vez de aprovechar la oportunidad para decir algo gracioso y demostrar que también es humano, contesta “es una gran persona y muy buena en su trabajo. Siguiente pregunta.” Por Hitch, Kal, sácate un rato el palo del culo, ¿quieres? Entonces una chica le pregunta si tanta violencia es necesaria, y Supes replica que la violencia a veces es imprescindible “por el bien mayor”. ¿es un nazi o no es un nazi?

Y claro, no es hasta que Doomsday casi se carga a todos los miembros de la Liga que Superman se digna a interrumpir su entrevista para ir allí. Doomsday se está acercando a la casa de un adolescente llamado Mitch y su familia, cuando Superman aparece, rescata a Booster y se pone delante de Doomsday. ¿Cuál sería la primera prioridad? ¿Llamar la atención de Doomsday y atraerlo a una zona deshabitada? ¿Limpiar el area de civiles? No. El supes carga allí mismo, con el resultado de que la casa de Mitch queda destruida y el bosue incendiado. Es en ese momento que Doomsday, como el niño asustadizo que es, decide irse.

Así que tenemos a los amigos ligueros de Supes, más a tres espectadores inocentes a punto de ser devorados por las llamas, y al tiene que decidir si persigue a Doomsday o rescata a toda esa gente de una muerte cierta. ¿Qué opción coge? Ir a por Doomsday. Exacto. Afortunadamente el bueno de Mitch se pone a gritar con suficiente fuerza como para que Kal se digne a dar media vuelta y a rescatar a sus jodidos amigos y a los inocentes metidos en medio. Y luego querrá una medalla.

Doomsday, acojonado como está de que un tipo en traje ceñido insista en perseguirle para darle de guarrazos, busca el confort de las areas habitadas. No es que al supes le importe un bledo, ya que el concepto de atraer al enemigo a terreno favorable es algo demasiado avanzado para su cerebro kryptoniano, o, más probablemente, es que le da igual lo de las víctimas inocentes . Finalmente, Doomsday llega a un supermercado cerca de Metropolis, donde queda hipnotizado por una tele gigante. Ahora, cualquiera que haya leído un cómic de La Masa, sabe que es el momento perfecto para dejar al monstruo gigantesco en paz, a ver si así se calma solo. Por desgracia el prota de la historia es el mongo de Superman, quien entra destrozándolo todo, para variar.

Tras unas cuantas hostias, Doomsday finalmente llega a Metrópolis y allí el supes se dedica a hostiarle. En un determinado momento, Doomsday tira al tipo de azul contra el mismísimo helicóptero en el que estaba Lois Lane. ¿La reacción de Kal al ver que casi se había cargado a su prometida? “¡Rayos! ¡Estos helicópteros no hace más que molestar!”

Lois incluso le pregunta al supes “¿Quién es? ¿Qué es lo que quiere?” Buena idea, Lois. Aprende algo sobre el enemigo, intenta comprender sus motivaciones, llega a una solución eficiente. ¿La respuesta de Kal? “Es una máquina de matar. Y para pararle tengo que ser igual de brutal que él.” Sí, vale, ¿Para qué usar el cerebro pudiendo usar los puños? Y cuando digo que usa los puños, quiero decir que Superman literalmente se olvida de que puede volar, lanzar rayos por los ojos desde una distancia segura y todos sus demás poderes para meterse en una pelea digna de dos mongolos borrachos a la puerta de un bar que hubiera ganado fácilmente si alguien se hubiera tomado la molestis de perder cinco minutos en enseñarle a, por ejemplo, pelear sin dejar la guardia completamente abierta todo el rato.

Gran historia. Pena que al final le resucitaran. Se merecía quedarse en la tumba pa los restos. Ala, hasta la semana que viene. frikis.

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