Cosas de Frikis
El alfa y el omega de los blogs molones

La infancia de los posteadores de CdF: CANNONBALL (la buena)

Maldición… alguien vuelve a abusar de sustancias prohibidas, y nos quedamos (con las fechas y las horas en las que estamos) sin que nadie revele la verdadera infancia de Bolaloca… no la cosa esa de que curró en la mina como su abuelo, que fue picaó.

Bolaloca… quizás el más peligroso de los posteadores de CdF… por inesperado, por su pronto hulkíneo, y porque para los que no lo conozcáis, Cannonball es un bicharracho de metro noventaypico asín por encima y más de 100 kilos de peso.

De pequeño lo llamaban en la guardería Mimosín, por la semejanza con el famoso osito, y porque a los 3 años de edad ya tenía los huevos negros como la morcilla, se depilaba la espalda, fumaba Cohibas de 15 cms. y convencía al director de su colegio de que eso de la maquinilla eléctrica era una mariconada, que los hombres de verdad, como él, se afeitaban con cuchilla, y que cuándo coño había visto a Clint afeitarse con una puta maquinilla eléctrica.
Tres meses después, por cierto, lo echaron de la guardería porque, aunque a las primeras 4 no las creyeron, a la quinta tomaron conciencia de que sí, de que era posible que un niño tan pequeño acosara sexualmente a sus cuidadoras.
Pero dejemos de lado sus incontrolables impulsos sexuales, y concentrémonos en porqué es posteador de CdF, una profesión tan noble como bien remunerada:
Desde pequeño ha devorado cómics.
Y no hablo figuradamente.
Cuando sus padres se olvidaron de él y lo dejaron en casa unas vacaciones (sí, la noticia inspiró la película del Macauly ese comosellame que ahora es un drogota… ¡y la investigación posterior sobre Cannonball de los rastreadores de Jólibud inspiró El Buen Hijo también!) Bolaloca se pasó 3 días en los que, tras haberse comido hasta las petunias su madre, decidió comer papel… y entre la enciclopedia Larousse y los tebeos, eligió éstos últimos: “si voy a morir por comer mierda, que sea mierda de la buena”, reconoce que dijo en aquél momento.

La ingesta masiva de tebeos de vértice le dejó un par de secuelas, según él mismo nos comenta:
“Primero, en mi mente la realidad de reordena como se reordenaban aquellas fantásticas viñetas de tan gloriosa editorial”. El profesor Cojonciano, experto psicoanalista y criador profesional de armadillos, sostiene que eso es una gilipollez, y que si no se metiera entre pecho y espalda 10 canutos al día la realidad volvería a estar ordenadita como siempre…
“Segundo, lo veo todo en blanco y negro, y en mi vida no hay grises ni matices… ¿Lo friki me gusta? pues a tomar por culo tó: ¡LO FRIKI ES LO ÚNICO DE PUTA MADRE Y COMO VEA UN PUTO GAFAPASTA ME LIO A COLLEJAS Y TOLLINAS HASTA QUE SE ME DUERMA LA MANO O PUEDA VER POR MIS PROPIOS OJOS ESO DE QUE LLEVAN LA BELLEZA EN SU INTERIOR!” Eso, viniendo de un bicharraco tan grande como nuestro entrañable Cannonball, acojona más que despertarte en mitad de la noche y ver a la Duquesa de Alba con un picardías pidiéndote que la hagas suya…
En cualquier caso, nuestro querido Doctor Fronkonstin, psiquiatra experto en conductas pasivo-agresivas y sexador de pollos los fines de semana nos confirma que “Una mierda como un piano de cola de grande… el berraco este lo que tiene es mu mala hostia, y aprovecha cualquier gilipollez para liarse a hostias con los pringaos que llevan perilla y gafas gordas.”

Además, diversos estudios recientes (bueno… la última cogorza que nos pillamos, para ser más exactos) arrojaron luz sobre su curiosa personalidad, y también es un hecho relacionado con su infancia, que ahora narramos (o asín): de pequeño, una niña de su clase era clavadita (¡pero clavadita!) a Heather O’Rourke, la niña chunga esa, y por lo visto le dio una calabaza como un camión de grande en el baile de fin de curso.
A Cannonball, con su sistema monocromo de ver la vida, esto le sentó como si le hubieran arrancado el escroto con un alicate al rojo vivo, así que, cuando llegó a casa y vió la peli en cuestión, se puso tan contento que decidió tragarse TODAS las pelis donde salieran monstruos que existieran (incluso Kárate a Muerte en Torremolinos). El visionado desde sus 4 años hasta hoy de tantísima sangre, violencia, cutrez y casposidad han inmunizado sensibilidad ante cualquier cosa, cauterizando de hecho el lóbulo pariental derecho de su cerebro, que ahora ya no le sirve pa ná.

En fin… tenemos un sujeto dedicado en cuerpo y alma a 5 pasiones, como 5 son los dedos de su pié derecho (en los otros tiene menos… ¡o más!) que le vienen de su infancia: las drogas, las mujeres, las pelis malas, los tebeos pijameros y… ¡¡LAS ESTATUAS CARAS DE COJONES DE SUPERTIPOS!! (y supertipas).
De hecho, muchos son los meses en los que se le puede ver robando en las tiendas de tebeos el bocadillos a los niños, pa poder comer, porque a día 15 se ha gastado ya su sueldo, el de su novia y la pensión de su abuelo en su ración de tebeos, Deuvedeses y figuritas… un degenerado, vamos…

Y esto es todo por hoy, amiguitos.

Que os jodan, y hasta el Jueves…

P.D.: preguntado Cannonball sobre “Kárate a muerte en Torremolinos”, dijo: “No solo mola, sino que encima salen tetas… ¿qué más se puede pedir?”

Anuncios

Ninguna respuesta to “La infancia de los posteadores de CdF: CANNONBALL (la buena)”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: