Cosas de Frikis
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Dolph Lundgren, el Hombre…

En CdF, nos gusta mucho hacer revisiones de clásicos de todos los tiempos, y las orgías cinematográficas que Cannonball y yo nos montamos, son ya una leyenda. Y una de esas orgías, una de esas revisiones, ha sido meternos entre pecho y espalda 50 litros de cerveza, unos cuantos cigarrillos de chocolate (ahora que se acerca navidad, esas chucherías son muy típicas), y toda la filmografía de Bond. Y para nuestra sorpresa, en “A View to a Kill” – 007, la mirada de los asesinos – encontramos a un personaje muy querido por todos, Dolph Lundgren.

Dolph Lundgren, la bestia sueca. Uno de esos iconos de la tollina ochentera que tanto nos gusta. Una masa de músculos que durante esa etapa dorada vivió su momento de esplendor, para después apagarse y refugiarse en productos de serie B que sólo podrían ser calificados de obra maestra por nuestro amado Uwe Boll… Dolph Lundgren, un hombre de acción.

Nuestro Dolph, no es sólo una masa de músculos andante, sino que también tiene cerebro. Terminó estudios universitarios en los EE.UU de Ingeniería Química, que es fácil decirlo.
Además el hombre ha sido campeón de meter tollinas en el campeonato de Full-contact Europeo de 1980, es 3 cinturón negro de Kyokushin Karate, y también les partió la cara a los australianos en 1981.
Entre tollina y tollina, estudiaba, y trabajaba de portero de discoteca, donde conoció a Grace Jones, con la que mantuvo una relación de guardaespaldas… en los dos sentidos.
Jones, en ese momento, trabajaba en esa película de Bond, y lo enchufo en un minipapel. Más tarde vendría la película y el papel que lo lanzarían a lo más alto del firmamento de los hipermusculados, Ivan Drago en Rocky IV.

Después de pasar un casting más duro que el tienen que pasar nuestro becarios, Dolph, consiguió el papel. En esta cuarta parte del Potro Italiano, Ivan, en un gesto de superioridad, mataba de una paliza a Apollo Creed. Rocky, que no puede perdonar esto, decide enfrentarse a él, en Moscu, en un combate en directo para todo el globo.
Digámoslo claro. Mola. Sin más. Directa al grano. Con tollinas por doquier, con unos entrenamientos demencialmente espectaculares, y con un Dolph soberbio en su papel de ruso-impasible-maquina-bebedora-de-vodka-mata-capitalistas.

A partir de aquí, Dolph daría el salto definitivo. Físico, cara, y color de pelo perfectos para un producto que hoy vemos con vergüenza ajena, pero que en su momento nos hizo el culo pepsicola, Masters del universo.
Y es que, un tipo con Ingeniería química, sólo puede ser un friki de cojones. Y Dolph lo era. Junto a Frank Langella, que hacia de Skelletor, y a una historia para mear y no echar gota, Dolph se lucio como príncipe y como He-man. Efectos ochenteros, música de sintetizador, y tollinas con espadas, hacían las delicias de mucho de nosotros por aquel momento.

Al poco tiempo, volvió… más friki aún. The Punisher, el castigador. Dolph con el pelo teñido y mucha mala leche, cargándose mafiosos mediante metralla, granadas y frases lapidarias como le gustan a Adbar. Todo con muy bajo presupuesto, pero en su sitio. Casposa, si, pero con un final que sólo podríamos haber ideado Cannonball o yo.

Con Soldado Universal, se unió a otro meteostias muy popular de época, Van Damme. Se puso a las órdenes de Emmerich, para crear un personaje de pocas frases, muchas guantadas, y mala leche rebosante. Un argumento que bebe de las películas de zombies – Mortal Zombie -, de otras más conocidas – Robocop – y un malo con claros signos de principios de los 80 – Terminador – adornador con efectos especiales, explosiones, y cuerpos de pezones erectos por el frio de las neveras. Grande.

Por ultimo, Dolph participo en Johnny Mnemomic, un producto con tintes ciberpunk que se quedo en aguas de borrajas, y en millones y millones de series B, algunas de ellas producidas por si propia compañía… “Thor productions”…

Desde CdF, reclamamos que Dolph vuelva a meter de ostias en la pantalla grande, porque a pesar de tener una capacidad interpretativa que ni James Mariden, metia una ostias como ruedas de molino.

Y con esto… ¡Hasta la semana que viene, frikis!

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