Cosas de Frikis
El alfa y el omega de los blogs molones

The Flash… The Game.

Como este post va sobre uno de los héroes de DC más ilustres, y el más ilustre defensor de DC en la Blogsfera es nuestro amigo Jotace, CdF quiere dedicárselo por su reciente paternidad.

Queridos lamecandaos, hubo un tiempo anterior a todo lo que conocéis, en el que los videojuegos eran en 2-D, con música MIDI, paleta de colores de 16, e impresionante capacidad de adicción. En ese momento, anterior a que muchos de nuestros lectores se la machacasen por primera vez en pos de la gloria de Onán, también se hicieron juegos sobre supertipos, con sus superpijamas, y sus supertollinas.

Si ahondamos un poco en ese momento, encontramos juegos de los X-Men a cascoporro, alguno de Superman, los suficientes de Batman como para cansarte de él, de Spiderman haciendo el saltimbanqui puesto hasta arriba de cocaína por ahí, o de cualquier héroe que tuviese un poco de tirón… Vamos, siempre eran los mismos, pegándole de ostias a los mismos. Que pegar tollinas, mola, pero siempre al mismo, no tiene emoción.

Y cuando uno cree que lo ha visto todo, cuando cree que no pueden sacar un videojuego que no tenga a Lobezno o a Batman por medio, te llegan y te sorprenden. The Flash, el hombre más veloz del mundo, antes de que las “nuevas generaciones” de consolas lo pusieran como secundario de lujo en diferentes juegos, protagonizo su propio videojuego. Si, ÉL era el héroe, y ÉL era el amo absoluto del cartucho.

Probe Entertainment, compañía que durante bastante tiempo se encargo de la saga “Mortal Kombat”, saco al mercado en 1993, un juego sobre Flash. Decir queda, que más que basado en los comics (que también), estaba inspirado en la serie de 1990 interpretada por John Wesley Shipp (el padre de Dawson).

El juego iba de los siguiendo: “Tu enemigo, Trickster, que es un cachondo, ha decidido coronarse amo y señor de Central City. Ahora es el nuevo alcalde, y como le has estado tocando las gónadas unos cuantos años, ha decidido ponerle precio a tu cabeza. Los Punks – no me preguntéis por que estos – y la mayoría del chunguerio de Central City, se han puesto manos a la obra, con intención de borrar tu ojete del mapa. Pero por si acaso, como la panda de mangurrianes y mostrencos que te persiguen no son muy de fiar, Trickster, se ha agenciado de los “Star Lab”, unas piezas con las que ha construido un robot volador, para que te encuentre y te parta el carile”.

Mola, ¿eh? Y mola mucho más cuando sabes que no eres un Flash cualquier, sino que eres el Flash más grande de todos los tiempos… Barry Allen…. Venga, limpias con una toalla la entrepierna… ¿bien? Sigamos…El desarrollo del juego era el clásico 2-D de plataformas y tollinas a malvados, que te lanzaban cosas. Tenías que ir avanzando por las diferentes fases, (repartidas en 3 niveles y jefe final), para encontrar la puerta que te llevase al siguiente nivel, antes de que se te acabase el tiempo y el RVPC (Robot Volador Parte Cariles) apareciese y te persiguiese.
El “Final Boss” era… esto…. Trickster montando en su Trickstermovil, al cual sólo se le veían los tubos de escape, los cuales te lanzaban cosas con la cara del interfecto en cuestión, y que iban aumentando su número conforme avanzabas en las diferentes fases.

Claro que Flash, no sólo iba corriendo por ahí, sino que además tenía otros poderes. El primero era, poder hacer vibrar su cuerpo para romper los ítems en donde se escondía “Tiempo” o “porciones de Pizza” que te rellenaban vida.

Otro poder increíble, era poder girar sobre si mismo, creando un tornado carmesí, con el que arrasaba allá por donde pasaba. Incluso lo podía hacer en cuclillas, creando un movimiento/giro, que ni el mejor bailarín de Breakdance.

Su nivel grafico era superior, una autentica maravilla de principios de los 90. El sombreado de las fases, y del propio personaje, le confería un aire apocalíptico y misterioso, que ni el mejor juego de Batman… eso, o que ponían ese toque oscuro para intentar suplir las carencias graficas que, las dos plataformas para las que se proyecto (Master System II y Game Gear) tenían.

El juego paso sin pena ni gloria por las estanterías de medio mundo, y sólo los más frikis en ese momento, se lo compraron – véase, yo mismo – . Y es que el juego tenía un defecto gordísimo que le hacia perder más puntos que España en Eurovisión. La dificultad.

En todos mis años mozos, sólo logre pasármelo 3 veces. Con churros y poniéndole velas a San Eisner. Había que ser prácticamente un superjugon para pasarse fases en donde cada dos pasos había un trampa, o tíos tirándote botellas de Jack Daniel´s a la cabeza. Era un jodido no parar. Y encima a todo eso le sumamos que su jugabilidad era prácticamente nula. Ni con muñones podría uno jugar peor… pero oye, ¿quien dijo que luchar contra el crimen fuese fácil?.

El juego se ha convertido con el tiempo en una joya perdida, no sólo porque es uno de esos juegos de Supertipos que son casi imposibles de pillar, sino porque además, entre tanto Superman y Batman, estaba dedicado en exclusiva al hombre carmesí… ¡Con dos cojones!.

Y con esto…¡ Hasta la semana que viene, Frikis!.

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