Cosas de Frikis
El alfa y el omega de los blogs molones

Frikea para matar el rato…

Bueno, panda de mascarraices, por mucho que le pese a algunos, vuelvo a estar en circulación. Tropelías varias, el desenfreno en general y una persecución a toda velocidad por las calles de mi ciudad natal dieron con mis huesos en una institución pública en régimen de reclusión en contra de mi voluntad.

Sí, ya sé lo que estáis pensando. Barrotes en las ventanas, compañero de habitación desconocido y al menda le han puesto el culo como la bandera del Japón. ¡¡¡QUE MÁS QUISIERAIS!!! (bueno, la verdad es que salvo lo de la bandera de Japón lo demás es bastante fiel a la verdad…)

Pese a lo que les gustaría a muchos y lo que la mayoría estáis pensando, de donde acaban de darme la libertad condicional es de un hospital público dependiente del SACYL, antiguamente del INSALUD.

Uno se va una mañana para consultar algo, habiendo quedado por la tarde para tomar un café, y se encuentra de repente sin saber bien cómo recluido por una temporada. Ante todo esto lo único que le queda a uno por resolver es dar respuesta a la pregunta: ¿Y ahora qué coño hago aquí con tanto tiempo libre? Pues en principio nada, hasta que llega algún familiar, amigo o indigente al que has dejado las llaves de tu casa con tu wonderfuloso portátil con el disco duro repleto de series, pelis, cómics escaneados, juegos y un sintonizador TDT integrado.

Eso te mantiene entretenido un tiempo variable, dependiendo del material del que uno disponga y del tipo de persona que uno sea. Ves como los otros enfermos, sus familiares y el personal médico en general se sienten incómodos mientras tú estás viendo House. Aprovechas para releerte Predicador, V de vendetta, parte de la JLA de Giffen y DeMatteis. Una sesión de cine con Conan, Enemigo mío, una selección de pelis de Bud Spencer y Terence Hill… Unos lamecandaos como vosotros os conformaríais con eso, y con mucho menos, pero un frikimaster llega incluso a cansarse de todo eso y de las (muy) personales atenciones que jóvenes y agradables enfermeras ligeras de ropa le propician.

¿Y que hace uno en un hospital cuando sale a buscar algo de acción? Lo de las carreras por los pasillos con la silla de ruedas y lo de ponerle la zancadilla a las viejas con el taca-taca ya está muy visto. Hay que improvisar y dejar que fluya la imaginación. Un hospital es un sitio muy grande y seguro que hay un montón de cosas interesantes que hacer…

– La morgue no está vigilada.

– Te puedes colar en las consultas demostrativas de ginecología y tocología para estudiantes de medicina (cámbiese por urología para las féminas).

– La cocina es un lugar muy sugerente. Te puedes resarcir de todas las veces que te dijeron de niño que no jugaras con la comida…

– Cambiar medicamentos es un buen sustitutivo de la lotería (y puede provocar que alguien termine vendiendo el cupón).

– Hay gente en coma.

– Aprovecha para darte un paseo por la planta de psiquiatría. Es más barato que el teatro y los actores están metidos en su papel…

Hay otras muchas cosas para pasar la tarde, pero tampoco quiero extenderme demasiado. Me lo pasé tan bien que al salir intenté volver varias veces para despedirme, lo que no entiendo es por qué candaban las puertas en cuanto me veían acercarme…

Lo único que me dejó con mal gusto al final de mi estancia (aparte de esa bazofia a la que llaman comida…) es no haber encontrado dónde se ubicaba el servicio de farmacia del hospital. Una pena…

Anuncios

Ninguna respuesta to “Frikea para matar el rato…”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: