Cosas de Frikis
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Cronicas del planeta friki (o algo)

Nota de la redacción: Otra vez, nuestro querido lector Julian Pmart nos manda sus delirios en forma de post. Tengo que decir que me parece que se ha fumado algo y que el escrito no tiene ni pies ni cabeza, pero como me ha hecho gracia y ademas pienso que un escrito tan lamentable no va a desentonar en este blog tan lamentable, pues lo he subido para que lo disfruteis. Y porque asin no tenia yo que escribir nada claro… Por cierto amigo Pmart, si estas son las cronicas II, ¿donde estan las cronicas I?

Hola Adbar,

En mi afan por parecerme más a vosotros, he intentado desarrollar una
mitología que explique claramente porque somos así de guapos, listos y
duros, en resumen, mejor que la mayoría de la gente que pulula por ahí y no
le da verguenza ser como es: no-friki.

Las crónicas del Planeta Friki II

En una galaxia lejana, a eones-luz de la Vía Láctea, existió un planeta de
características similares a nuestra querida Tierra. Sus habitantes lo
llamaban el Planeta Friki. La especie más avanzada de este mundo era
fisiológicamente muy parecida a la especie humana, salvo que todos usaban
gafas.

Los frikis parecían haber descubierto el secreto de la felicidad, el
verdadero sentido de la vida. Pasaban su tiempo jugando al rol, leyendo
comics y viendo películas de ciencia ficción. Se alimentaban de phoskitos y
bollycaos y disfrutaban de los acordes del metal en todas sus vertientes.
Por aquellos tiempos todavía quedaban mujeres en el planeta y todo era paz y
armonía. Cuando no había partida de rol, comics nuevos, ni sesión de cine, a
veces hasta follaban. Y así la vida seguía su curso tranquilamente.

Cuenta la leyenda que a pocos miles de años luz del Planeta Friki -una
distancia relativamente corta para la avanzada sociedad friki- existía otro
planeta al que las escrituras se referían como el Planeta Popular. Este
mundo estaba poblado por capitanes de equipos de fútbol americano, jefas de
animadoras y reinas del baile de graduación.

Las relaciones entre estos dos planetas y sus habitantes no era muy
amigable. Los seres del Planeta Popular hacían continuas incursiones al
Planeta Friki, en cuyas visitas les robaban el almuerzo a los frikis, les
pegaban collejas y se reían de que el dobladillo de sus pantalones estaba
muy alto. Los populares más crueles pintaban o rompían los comics más
queridos de los frikis, ¡ni siquiera las ediciones de tapa dura escapaban a
su furia!

El Planeta Friki, incapaz de defenderse debido a su actitud pacífica y
buenrollil, cayó en una honda desesperación. Las partidas de rol ya no eran
excitantes, los comics evolucionaron al gafapastismo y las pelis de ci-fi ya
no contenían violencia gratuita contra seres del abismo. Los ataques desde
el Planeta Popular se recrudecieron hasta invadirlo completamente. Los
populares se paseaban por el Planeta Friki como si fueran los putos amos,
ridiculizando la vida que habían llevado los frikis durante milenios.

Los populares se adueñaron de la sociedad pública. Prohibieron los bollycaos
y los phoskitos e importaron las ensaladas, las bebidas energéticas y la
fruta, lo que provocaba graves trastornos en el delicado sistema digestivo
frikil. Obligaban a los frikis a hacerles los deberes de matemáticas y se
copiaban de ellos en los exámenes. Impusieron por la fuerza la gimnasia en
la enseñanza académica ¡y les obligaron a practicar deporte!

Después de un tiempo de la ocupación popular, la mayoría de las mujeres del
Planeta Friki que estaban buenas abandonaron la senda friki. Ya no les
interesaba disfrazarse de Catwoman, ni de Tomb Raider, ni siquiera de
Elektra. Cegadas por el brillo vacío y superficial de los populares
renegaron de todo su pasado y se entregaron en cuerpo y alma a la cultura
del Planeta Popular para gran vergüenza de sus familias.

Finalmente ocurrió lo que se temía: La Gran Migración Friki. Las mejores
chatis emigraron al Planeta Popular con el beneplácito de la nueva
autoridad. Sólo se quedaron unas pocas frikis buenorras (auténticas
heroínas) y todas las gordas mochas. De ahí que, en la actualidad, a todo
buen friki le de igual una gorda mocha que una tía buena para enrollarse.

Una nueva era de dolor y sufrimiento azotó al Planeta Friki y a sus gentes.
Ya no se jugaba a rol en en las calles, en los cines las comedias románticas
superaban en número a las Space-óperas, y las revistas rosas y de tunning
habían apartado a los comics de los quioscos.

Pero llegó un día, tras tanta penuria y tormento, en el que un friki no
soportó más ver a su pueblo sojuzgado por la estupidez, y alzando su voz
gritó: – ¡No pienso ver ni un capítulo más de los gilipollas de Rebelde!

Bien, amigitos, esto ha sido todo, no lloreis que enseguida podreis disfrutar de uno de mis magnificos post. Hasta la semana que viene y…

Saludos Frikis.

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