Cosas de Frikis
El alfa y el omega de los blogs molones

Friki emigrante

Debido a motivos que no vienen al caso (tetas) me he tenido que mudar no sólo de casa sino de casco urbano. En mi caso me he visto obligado a hacer el camino inverso que hiciera Paco Martínez Soria allá por el 66, es decir, de una gran ciudad a un pequeño pueblo rural.

Ya de por sí, la mudanza es un auténtico drama para un friki. La cantidad de películas, libros, comics, juegos, etc… que tienes en tu casa es acojonante, no te das cuenta de lo que has llegado a acumular hasta que no empiezas a sacar mierda, pero lo peor estaba por llegar.

Al contrario de lo que la gente civilizada piensa, en un pueblo pequeño no hay tiendas especializadas en comics, ni una Fnac, ni una Casa del Libro, ni nada de nada donde puedas encontrar material mínimamente retorcido (culturalmente hablando) que llevarte a la boca.

Lo más parecido a un centro de venta friki es un quiosco que hay en la plaza del pueblo, en el que al entrar te mirarán fijamente en silencio, tanto dueños como clientes, durante un tiempo indeterminado que en ningún caso durará menos de diez segundos, antes de continuar con lo que estuvieran haciendo previamente a tu entrada. A ese lapsus de tiempo le llamo PCP, que significa Paradoja Cronal Puebleril.

Una vez en el quiosco la realidad te golpea en la cara como una viga de acero manejada por la Cosa: ¡no hay comics! Allí están todas las revistas del corazón editadas, todas las revistas de tuning del mercado, todos los periódicos deportivos del mundo… pero ni un maldito comic. Un momento ¿qué es aquello? en una esquina, semioculto ¿puede ser? ¡Oh, mierda! Es una revista Winx de hace seis meses. Para superar el shock de la ausencia de comics me la compré igualmente. Me miraron raro. Me dio igual.

Mmmm, ¿Winx Club? ¿seguro que esto es para niñas?

Como la gente no te conoce, pasas al deleznable estatus de “forastero”, término que encontré bastante gracioso y asumí alegremente como hice en su día con el de “friki”. Actualmente tengo en proyecto hacerme un par de camisetas para lucirlas durante las fiestas del pueblo. Una con un lema que diga: “Sí, soy forastero, como Chuck!” junto a una foto de la cara de nuestro adorado Chuck! y otra con una FF a lo Daredevil y que detrás ponga: Forastero Friki.

Y es que realmente eres un forastero en una tierra extraña. En un pueblo no hay frikis como tú, la gente no conoce lo que es el Magic, no sabe que existen los heroclix, no adoran a Byrne los domingos y Spiderman sólo es una película de Jolibú. Aquello es un erial de futboleros y tuneros, donde los jóvenes con más influencias externas llevan un pañuelo en la cabeza, escuchan rap y hacen patéticos grafitis en la pared del campo de fútbol.

Si la gente ya te mira raro cuando se cruzan contigo en la calle, imagínate si conocieran tus aficiones… un tío con barba ya, leyendo cuentos, coleccionando muñequitos, ¿qué le pasa? Pobrecito, será medio retrasado mental, ¿le damos un caramelo? No, que se puede atragantar, o peor aún, se lo puede meter por donde no es…

Mi suegra cuando se enteró de mi afición a los comics, se puso a rebuscar en su desván y le quiso dar a mi chavala algunos tebeos enmohecidos que encontró de Carpanta y Don Miki. Mi chavala, medio ofendida y con una extraña obligación por defenderme, le dijo que lo que yo leía eran “comics para adultos”. Así que gracias a eso mis suegros ahora piensan que leo historietas pornográficas ¡un gran avance en mi relación con ellos, sí señor!

A mí me parece muy extraño que no haya frikis en el pueblo, hasta en un lugar tan remoto de la civilización como éste debería haberse dado algún caso de mutación a ‘homo superior’. Después de una vigilancia intensiva he desarrollado la teoría de que sí existen, pero están escondidos. Se mueven en las sombras para evitar que los descubran, pues aquí cualquier signo de inteligencia es considerado brujería, y a los brujos los queman en una gran hoguera en la plaza del pueblo (al lado del quiosco). Evento que, por otro lado, da mucha vida al pueblo, se juntan todos los vecinos, se asa tocino, se bebe vino… de hecho estoy deseando que pillen a otro, ¡qué bien me lo pasé la última vez!

PD: Realmente no me compré la revista Winx, la hojeé y cuando descubrí que, al contrario de lo que prometía su portada, no había sexo lésbico entre adolescentes desinhibidas la volví a dejar en su sitio.

(Acabais de disfrutar de otro post de nuestro miembro reservista Juls, ala, que os follen)

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