Cosas de Frikis
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En Busca de las POM Perdidas VIII

Previously On CdF: Robaron las POM. Los Gafapastas fueron los primeros en recibir de hostias, pero no habían sido ellos. Después de recopilar imágenes a cascoporro, deciden visitar al omnisapiente Oráculo, para que les solucione la papeleta.

Todo estaba inundado por el dulce aroma de galleta. Cada uno de los rincones del limpio apartamento del Oráculo, esta impregnado de un olor que hacia la boca agua de cualquiera que se encontrase allí. Nuestros amigos se encontraban acomodados como podían en el salón. Un grupo de niños pequeños, de no más de 1 ó 2 años, jugaba con camiones de juguete, soldados, chupaban las cabezas de la Barbie antes de lanzarla el suelo.

Llevaban 10 minutos esperando a que el Oráculo terminase de hacer las galletas, y por el momento todo parecía tranquilo… demasiado tranquilo a su gusto. La mujer del Oráculo entro de nuevo en la sala.

Mujer Oráculo.- Os recibirá en la cocina. Ya podéis pasar.

Adbar.- Vamos para adentro antes de que me arrepienta.

Todos se levantaron e iniciaron un paso procesional en fila india hacia la cocina. La jodida santa Campaña vestida de traje. Uno a uno se fueron colocando como podían en la pequeña cocina. En ella, un plato de galletas recién hechas se ofrecía encima de la mesa redonda que se encontraba a un lado.
Un cartel que rezaba “Cada uno en su casa y Dios en la de todos”, elaborado en alguna especie de tela colgaba justo encima de sus cabezas, en el marco de la puerta.
Agachado, sacando galletas calientes del horno se encontraba el Oráculo. Sin volverse hacia ellos, dijo:

Oráculo.- Que tome asiento el que pueda mientras yo terminó de sacar esto.

Era un hombre, de aproximadamente 30 ó 40 años, calvo excepto por los lados, de una altura media, y parecía delgado. Su voz era suave pero autoritaria, como si estuviese acostumbrado a dar órdenes, como un profesor. Adbar fue el primero en tomar asiento, siendo seguido por Neithan y Funebris.
Los demás, evidentemente jodidos por tener que quedarse de pie, se apoyaron en la pared, encimera, o pie izquierdo, esperando que todo pasase rápido. El Oráculo se dio la vuelta con un nuevo plato de galletas recién hechas:

O.- Hola, Adbar, cuanto tiempo. ¿eh?

A.- Si, desde que se me perdieron las llaves coche y no pude regresar a casa.

O.- Todavía lo recuerdo… menudo ciego llevabas…

Experimento626.- ¡Me cagon to lo cagable! Pero… ¿Tú no estabas de vacaciones?

O.- Y lo sigo estando, aunque aún así, tengo que entretenerme con algo.

E626.- Lo último que me esperaba es que tú fueses el Oráculo

O.- ¿Qué esperabas? ¿Una negra de pelo rizado y cara de bonachona? – dijo sonriendo –

E626.- Hombre no, pero tampoco me esperaba que tu fueses el oráculo… ¡que el mismo Jotacé fuese el Oráculo!

O.- ¿Y como te crees que hago las semanas de puertas abiertas? Unas cuantas visiones, unos cuantos pagos, y tengo material para 1 mes…

Cannonball.- Ya te dije que se te haría el culo mantequilla liquida.

Neithan.- No es por interrumpir, pero cuanto antes acabemos mejor..

Sev.- Tiene razón… Que tengo que mirar el mail a ver si Bruce me ha contestado…

El Oráculo se sentó en la silla que quedaba enfrente de nuestros amigos, y cruzo las manos sobre la mesa. Sonriendo dijo:

O.- Así que veníais para que os salve el culo. Ya he oído lo de las POM. Ya sabéis, las noticias vuelan, y más después de entrar como panzers en la base Gafapasta. Se hablará bastante de ello, sobre todo después de lo que le hicisteis a su jefe…

Kimota.- ¿Y como esta el del Castor?

O.- Al parecer todavía están intentando sacárselo… – dijo levantando una ceja –

K.- Me encanta este trabajo – sonriendo de oreja a oreja –

A.- Jotace, mira, no queremos perder más tiempo, porque tenemos las gónadas colganderas y estamos muy cabreados a pesar de la tensión descargada así que, podrías tener una de tus visiones con esta telilla – dijo alargando la mano hacia Petaman, que saco una pequeña bolsita de pruebas –

Petaman.- Toma…

Adbar miró la bolsita con cara de extrañeza, miro a Petaman, volvió a mirar la bolsita, y garraspeo…

A.- Ejem… Petaman… sé que normalmente no la rechazaría, pero me refería a la otra bolsita..

P.- ¡Coño! ¡Especifica! – dijo mientras cogía la bolsita con María, y se la metía en el bolsillo, para después meterse la mano en el bolsillo del otro lado y sacar, ahora si, la bolsita con el trozo de tela negro – Métetela por el culo…

O.- Como siempre tan amables entre vosotros

N.- las viejas costumbres no se pierden – dijo sonriendo –

A.- Toma – dijo pasándole la bolsita al Oráculo – Sabemos que tiene rastro de polvo de desierto, y que es del cabron que nos robo nuestras POM… A ver que puedes decirnos…

O.- De acuerdo… Pero os saldrá caro, bastante caro

Funebris.- Lo hemos dejado todo fuera, creo que habrá más que suficiente…

O.- De acuerdo. Necesitare a tres de vosotros, y como vosotros 3 estáis sentados, el resto que se largue al salón a ver la televisión o a jugar con los niños…

El resto del grupo comenzó a salir por la puerta de la cocina, con la misma rapidez con la que habían entrado…

O.- ¡Un momento! Kimota

K.- Dime Jotace – dijo sonriéndole –

O.- Tu sólo ve la televisión, que te conozco – dijo mirándolo detenidamente –

Mientras Kimota salía cabizbajo de la sala. Jotace miró a Adbar, Neithan Y Funebris, y señaló las galletas que tenían enfrente.

O.- Os recomiendo que cojáis una para el viaje, porque os va a entrar un hambre de pelotas – dijo entrelazando las manos casi en forma de rezo mientras cada uno de ellos cogía una de esas galletas – Ahora, si me das la tela podemos proceder.

Adbar tendió la bolsita con la tela sobre la mano de Jotace. Este la saco despacio, la puso sobre la mesa, coloco las dos manos encima, y cerró los ojos. A los 30 segundos los volvió a abrir. Completamente blancos, miro a cada uno de ellos, y extendió sus manos.

O.- ¿Os gusta jugar al corro de la patata? – dijo mientras agarraba las manos de Adbar y Funebris, y ellos las de Neithan.

En ese momento, la habitación comenzó a oscilar, con un movimiento acuoso, para a continuación comenzar a derretirse, deshaciéndose en el suelo, hasta convertirse en arena del desierto. Ahí estaban los 4, de pie, en medio de ninguna parte, dentro de la visión del Oráculo.

F.- Oye, pues si que entra hambre – dijo pegándole un bocado a la galleta –

O.- Os lo dije. Ahora busquemos alguna pista sobre ese ladrón.

A.- Tu primero, es tu visión.

N.- Ya os cubro yo.

Comenzaron a andar. El desierto parecía infinito, no sabían cuanto llevaban andando. Sentían cansancio, pero no sudaban, ni tenían sed, por lo que supusieron que debía de ser psíquico. El tiempo no era nada aquí, podían llevar andando 50 horas o 5 minutos, que no había diferencia. De pronto escucharon ruidos, como canticos árabes, y vieron un grupo de viajeros sobre camellos y caballos, que recorrían unas vías de tren que se perdían en el infinito. Tal como aparecieron, desaparecieron

F.- ¿Y esto?

O.- Pistas. Las visiones nunca ofrecen nada claro. Dan pistas y cada uno que saque la conclusión que quiera… Sino no tendría gracia.

N.- Puedo llamar vuestra atención sobre una cosa – dijo señalando hacia un lado –

Allí, se encontraban unos enorme Menhires colocados en dintel, formando círculos, donde un grupo de personas, ataviadas con armaduras y pieles, cercanos a los barbaros, estaban siendo masacrados en fila de a uno por una enorme masa de músculos con una enorme espada, y muy mala leche.

A.- ¿Esto no salía en Conan? – dijo extrañado –

F.- Me cago en tus visiones – mirándolo –

O.- Si quieres libro de reclamaciones, te jodes.

De pronto, oyeron un tiro. A sus espaldas, había aparecido un enorme árbol. Y tres personas estaban mirándose fijamente a los ojos con tres pistolas Colt sacadas. Uno llevaba un poncho, otro iba vestido de negro, y el último llevaba un palillo en la boca y su olor a estiércol llegaba con cada ráfaga de aire, que poco a poco iba aumentando.

N.- ¡Me cago en la hostia! ¡El puto amo CLINT! – dijo evidentemente conmocionado –

A.- ¿Y que se supone que debemos hacer con todas estas pistas? ¿Un puchero?

O.- Sacar vuestras propias conclusiones, aunque esto no ha terminado…

En ese momento el viento comenzó a soplar fuertemente, pasando poco a poco a más intensidad. Tapándose los ojos y la boca, intentaron avanzar, sin éxito. Algo metálico sonó. Adbar, bajo un poco el brazo y vio un cartel metálico, medio oxidado y roído por el tiempo, que estaba siendo retenido contra una piedra, y leyó para si mismo.

A.- Calamity City…

El cartel voló, y despareció. El viento ceso, pero el calor aumento. En ese momento, a lo lejos, un terrible trueno retumbo toda la visión, y un enorme hongo comenzó a subir. El viento volvió, pero esta vez cargado de muerte. Y su fuerza era tal, que nuestros amigos volaron…

Y despertaron. Estaban agotados, sudaban, y notaban flojera en las piernas. Neithan miro su reloj de pulsera. Habían pasado 15 minutos. Pero no tenían tiempo para hablar, porque una sucesión de tiros comenzó a oírse en el pasillo del exterior del apartamento

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