Cosas de Frikis
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NO HAY CUCHARA, parte 1: Explicando Matrix

Buenas. ¿Alguien recuerda 1999? Mientras algunos dábamos nuestros primeros pasos en el mundillo universitario, y otros entrabais por primera vez en un centro de desintoxicación, un par de hermanos estadounidenses con nombre de entrenador de la selección eslovaca cambiaban la historia del cine para siempre. A la mierda con Lucas y sus fantasmones, 1999 fue el año de Matrix.


Matrix, el gran recurso de los carnavales para los modernillos.

Todo friki que se precie exhortaba las cualidades de la peli. Sí, cierto, era una copia de pelis de Hong Kong, y el concepto ya se había tratado antes en mil novelas cyberpunk o en “Dark City” el año anterior, y sí, Keanu conseguía lo que parece una proeza sobrehumana: un actor que ha basado toda su carrera en tener la expresividad de un ladrillo, incluso cuando le piden que haga de catatónico sin emociones, va el tío y sigue haciéndolo como el culo. Pero lo que importaba era que la peli no se avergonzaba de molar, de sacar frases molonas, con trajes molones y peleas molonas.

Por desgracia aparecieron las secuelas. No sólo eran mucho menos entretenidas y les faltaba mucho de ese rollo mítico que tanto rezumaba la primera, sinó que los Wachowski se inflaron a drogas de tan mala manera antes de hacer el guión, que la mayoría salimos del cine con cara de haber visto una paja mental carente de sentido, con diálogos artificiales y situaciones nunca explicadas. A otros les gustaron más las secuelas que la original, pero sospecho que esos entraron al cine después de haberse metido una buena dosis de lo mismo que los hermanos Wachy.

Bien: tras tragarme las tres pelis seguidas, y leerme todos los tratados sobre las pelis que me he encontrado en la red, creo que más o menos he sacado en claro el argumento de la peli. Gracias a mi bondad, la próxima vez que mireis las pelis, podreis enteraros de lo que pasa y no le tirareis un florero a la tele.

Lo que sabemos por la peli: A principios del siglo XXI se desarrolla una inteligencia artificial más molona que el bot de Planeta, pero igual de maligna. Los humanos se acojonan e intentan desenchufarla, la inteligencia se defiende con sus máquinas megamolonas, hay una guerra que los humanos pierden, no sin antes crear un invierno nuclear que te cagas para evitar que las máquinas usen la energía solar.

Las máquinas intentan usar a los humanos como fuente de energía alternativa, pero los muy mierdecillas se les mueren enseguida, así que deciden meterles en una realidad virtual para que les duren más. Para ello crean un programa, El Arquitecto. Los programas en este caso son como personas: inteligencias independientes, con su personalidad y sus tonterías propias que más o menos hacen lo que les sale de los mismos. El Arquitecto crea la primera Matrix (Matrix 1.0) que es una utopía que te cagas.Pero de nuevo, los humanos la diñan enseguida, esta vez de aburrimiento.

El Arquitecto ha ido creando programillas para su mundo, Programas para, por ejemplo, controlar el color del cielo. Dichos programas, además, habitan el mundo virtual como si fueran gente normal. Para mejorar Matrix, El Arquitectucho se hace un programa casi tan poderoso como él mismo: El Oráculo. La función del Oráculo es ser empática, entender a la gente, lo que les motiva, lo que les pone… Gracias a su nueva socia, se crea Matrix 2.0, que replica el mundo tal y como estaba antes de que Las Máquinas aparecieran. Y los humanos en las cápsulas cercen y envejecen de forma más o menos normal.

Pero hay algunos humanos dentro de Mátrix que siguen oliéndose algo raro, descubren el pastel y montan un pollo. En vez de cargárselos a lo bruto, entre el Arquitecto y el Oráculo, deciden permitir que se vayan de Mátrix y que se hagan un pueblucho en medio del desierto llamado Zion donde se pueden entretener a base de raves orgiásticas.


¡Ooooh! ¡Adorad al Monstruo Espaguetti Volador!

Pero Mátrix sigue sin funcionar del todo: a pesar de los programas que están allí para vigilar que las cosas no se desmadren, los Agentes, cada vez van apareciendo más y más fallos. La solución es meter un “reset” general: todos los humanos ya en Mátrix mueren y son sustituídos por una nueva cosecha de bebés, y con la ayuda de los robots Centinelas esos, también arrasan Zion hasta que no queda nadie. En el momento que vemos, eso ha pasado por lo menos cuatro veces.

Para que eso pase, pero, necesitan la figura de El Elegido, al que se le programan ciertos poderes para controlar Mátrix. Cuando un Elegido aparece, es síntoma de que el fin está cerca. Su función final es elegir a un grupo de gente para sacarlos de Mátrix y repoblar Zion desde cero una vez la ciudad original ha sido destrozada.

Pero al Oráculo la cosa de acabar con millones de personas cada cierto tiempo le da algo de mal rollo, así que decide romper la sociedad con el Arquitecto y crea un subprograma que mete dentro del Agente Smith. Cuando un Elegido se cargue a Smith, el programa se activará, permitiendo a Smith replicarse infinitamente, lo que supone una amenaza para las máquinas, ya que así se quedarían sin humanos.


Si Elrond hubiera podido hacer esto, Saurón no habría durado ni media hora…

Gracias a las maquinaciones del Oráculo, las Máquinas tienen que hacer un trato con Neo: a cambio de que este se cargue a Smith (lo que pasará cuando Smith absorba a Neo), las Máquinas permitirán que Zion, una amenaza menor que los agentes, siga sobreviviendo.

Y esa era la historia que querían contar los Hermanos Wachowski, y que habrían contado mejor de no estar tan mal de la cebolla. ¿A que ahora las pelis tienen un poco más de sentido? ¿A que no era tan complicado?

Bueno, por desgracia el problema con lo que os acabo de contar es que es mentira podrida. Nada de lo que he dicho tiene sentido. Y de eso hablaremos la semana que viene, de lo que yo opino que realmente pasa en la serie de pelis esta, y que es, por lo tanto, la Verdad. Os dejo con este vídeo del dúo cómico que Sev califica como de “mejor que los Monthy Python y los Luthiers juntos”. Sí, Sev necesita más terapia.

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