Cosas de Frikis
El alfa y el omega de los blogs molones

¡A tomar por culo!

Nota: Este post trata sobre la navidad, y lo mucho que la odio. Si compartes mi pasión, sigue adelante. Si no, tírate a un río y que te folle un pez.

¡A tomar por culo! ¡Por fin! Acabó la Navidad, acabaron las fiestas, acabó el aparentar llevarte bien con esa parte de la familia que no sabes que te tiraste a tu prima en el entierro… de ella.

A muchos de nuestros lectores les encanta la navidad, hasta el punto, de que prácticamente se toquetean con ella como unos monos en celo. Pero, y hablo por mi – más que nada porque el resto de los Sabios Posteadores de este Sacrosanto Blog me importan una mierda seca –, estas fiestas me dan más ganas que nunca de matar. Me convierto en un Ebenezer Scrooge poseído por el espíritu del cabronazo de “Navidades Negras”. Lo reconozco. Y me enorgullezco.


Autopsia del Extraterrestre que colisiono en Rosswell, Nuevo Mexico.

¿Y los regalos? ¿Y la felicidad de las fiestas? Salto el gilipollas de turno, Sigh. A ver, los regalos suelen ser una puta mierda y se hacen por cumplir. Y si no, que baje Eisner y me lo diga a la cara. ¿Dónde cojones pone que para regalar un Jersey a alguien tenga que ser Navidad? ¿o una DS/PSP? ¿O los tomos de “Fábulas”? En ningún lado. Se hace porque somos anormales, y nos gusta quedar de molones. Ya sabes, creerte guay cuando no llegas ni a chachi. Si quieres molar, regálame la PSP en Julio, porque la cara, porque si, porque te apetece tener sexo conmigo y no sabes cómo decírmelo.

Y es normal que la gente este feliz en estas fechas tan señaladas… ¿Tu vez a alguien sobrio por la calle en estas fechas? Entre comidas de empresa – colocón -, fiestas con los amigos – mierdón que te crío -, días señaladas – ciego de cojones -, y copita entre medias – ya sabemos como acaba la copita – siempre se va con un cebollón encima de órdago… y cuando uno va borracho, estas feliz, y quieres hasta a las ratas.

Sí, pero te dejas atrás el ver a personas que llevabas mucho tiempo sin ver, a la familia, a… ¡Calla, Zanguango! Eres más tonto que aquel que dijo que Bjork tenía una voz increíble. Si no has llamado a nadie durante todo el año, será por algo, ¿no? No me metas la excusa de que esta lejos, que no cuela pedazo de atontao. Si quieres hablar con alguien o lo llamas, o le mandas un mail, y seguro que no has hecho ninguna de las dos cosas. Claro, como es Navidad, lo ves por la calle y lo saludas como si fuera la hostia, con sonrisilla falsa, y pensando “que no me saluda, que no me salude”… ¡Anda, vamos, nomejodas!.

Y la familia ya, ni te cuento. El tío gorrón que siempre viene en Navidad para beberse ese licor de Hierbas que sólo tú compras. Ese cuñao mamoncete que de un año a otro hace las mismas bromas, y encima te pide cosas que sabes que jamás te devolverá, pero como eres un lila, tú vas y se las dejas. Toda la casa se llena de familiares, que comen, beben, cagan, mean, y te dejan la casa hecha un mierda, porque como ellos no la limpian…

¿Y las calles? ¿Y los reyes Magos? ¿Eso no despierta en ti, oh magnifico, el espíritu navideño?… Espíritu navideño, espíritu navideño… ¡Me cago en el espíritu Navideño! Calles atestadas de gente, contaminación lumínica y acústica que ni una invasión alienígena, villancicos cantados por el mismísimo Satanás sonando por el centro de la ciudad, insoportables cantidades de mierda tirada por ahí con tanta celebración y tanta gaita.

Y lo reyes magos… Si no me he fiado nunca de un tipo gordo, con barba blanca y vestido de rojo, ¿crees que me voy a fiar de 3? Y encima apestando a perrete chico gracias a los camellos. Además, si se suponen que son 3, y cada uno trae un regalo, ¿Por qué siempre me encontraba sólo uno? El resto de los regalos ¿qué pasaba con ellos? ¿Se los comía el Grinch Español? – que es como el americano pero con los huevos más grandes -.

Entonces, ¿Nunca te ha gustado la navidad? Tontolaba ignorante y anormal recalcitrante, claro que no. Yo también he sido churumbel, zagal, tierno infante que creía que los niños nacían por una semillita – después me entere que es que te la pones en la punta del nabo, y se la metes a empujones -. Parece un puto tópico, pero debo de admitir que las navidades de antes eran mejores que las de ahora.


Navidades molonas con Tito Lobo.

Solamente por los programas que echaban en la tele ya valía la pena. Esas navidades con los Goonies, Indiana Jones, Regreso al Futuro, Teen Wolf, etc. Películas de los 80 que sabían mantener al público pegado a la caja gilipollas, y en especial a los niños. Los regalos eran mejores. Tanto Play 3, tanta Xbox360 y tanto cacharrico electrónico. Antes con los muñecos de acción de He-man, GiJoe, el fuerte de Playmobil, el Barco pirata, unos cuantos comics, y un juego para la Spectrum o la Amstrad. Salías a la calle con tu Bici nueva – a partirte los dientes – y estaban llenas de niños con el moco caído jugando con sus respectivos presentes.

Eso eran navidades. No la mierda de ahora.

Así que por eso, y por mucho más, como decían Sociedad Alcohólica, me cago en la Navidad.

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