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Spielberg: ¿Es el enemigo?

Ya falta menos para que termine la semana temática dedicada a Spielberg, y lo mejor, como siempre, queda para el final.

Por si alguno no lo ha notado todavía – o no leyó el primer post de la semana temática – Spielberg, es un apellido judío. De hecho, nuestro barbudo amigo, es Judío. Y como todo buen judiito que se precie, lleva dando la tabarra con la II Guerra Mundial, el Holocausto, y las bromas inocentes que les hacían los nazis desde que tiene uso de razón.

Pero claro, él no es un judío corriente, de los que hacen golemns o trabajan en bancos u/o/y con diamantes. No, él tiene su arte, su poder de mover masas, y unos huevos lo suficientemente pelados de tanto tratar con la industria del cine, como para hacer lo que le salga del ojete. Así que, a la más mínima que nos despistamos, nos cuela en sus películas algo que tenga que ver con la II G.M.

En CdF, después de una depurada labor de investigación, y descarte, hemos llegado a sacar todas las películas en donde Spielberg ha metido mano, y de camino ha colado algo que tenga que ver con el conflicto Bélico por excelencia del siglo XX.

1941 (1979)

Unos cuantos días después del bombardeo a Pearl Harbor, la costa de California, vive con los cojones apretados por una posible invasión Nipona. La histeria colectiva estalla en las calles, y la cosa se pone muy malita, cuando un submarino Nipón extraviado hace acto de presencia. Un olor a mierda, invade la ciudad.

Una comedia bélica que paso bastante desapercibida al público en general – y eso que tiene 3 nominaciones al Oscar -. Escrita por su amiguito Zemeckis, Spielberg intento mostrar su capacidad en un género como es el de la comedia… cagándola hasta el fondo. Sev es más divertido en contadas ocasiones, que esta película. Los gags no se sostienen, y aunque tiene sus momentos, la película no da para más. Lo mejor son la multitud de caras conocidas – como Dan Aykroyd – , y actores de los más grandes – como Christopher Dracula Lee, o Toshiro Soy la hostia Mifune -.

En Busca del Arca Perdida (1981)

En 1936, un atractivo arqueólogo que responde al nombre de Henry Walton Jones Junior – Indiana Jones, para los amigos – es asignado por el gobierno de los USA para que encuentre el Arca de la Alianza. Este decidirá que tiene los cojones más gordos que nadie, y que le sobra espacio para el Arca de la alianza en su casa, ya que el gobierno le ha soltado el marrón y se ha desentendido de todo. El problema, es que para cojones gordos, los nazis, que también la quieren como mesa camilla para Hitler.

Spielberg, no pudo evitar la tentación, y aunque el guión en principio era de Lucas, y revisado por Kaufman, aporto sus pequeños granitos de arena. Así que no me extraña que el muy cabronazo, en su ansia por buscarle enemigos a Indi, pensara que lo mejor era poner Nazis, cuantos más mejor. Porque todos sabemos que los nazis siempre quedan bien en pantalla, y no hace falta mucho para que pensemos que son malos. Jugada maestra del trío que se saldo con una de las mejores películas de aventuras de todos los tiempos.

El Imperio del Sol (1987)

1939. Unos guiris forrados, viven en un barrio pijo en Shangai – China – , explotando a los trabajadores, cuando llega la ocupación japonesa, y tienen que poner pies en polvorosa si no quieren que les peguen dos tiros. Al igual que en Solo en casa pierden a su hijo, Batm… digo James – Christian Bale -, que se acopla a dos americanos ladrones y puteros. Para que no lo echen del grupo, les indica que en su casa hay un montón de cosas chachis, pero al llegar allí esta está llena de Japoneses que los hacen prisioneros llevándolos a un campo de concentración. Allí, un norteamericano con ínfulas de mandamás, se erige como jefe de los prisioneros, y elige a James para que le haga peloteo al Sargento Nagata, encargado del campo, y poder sobrevivir en unas condiciones que ni un troll debajo de un puente.

Dejando a un lado el hecho de que sea una película llena de sensiblería, lágrima fácil, y mariconadas como Neverland de grandes, hay que reconocer que es una gran película, con una gran banda sonora – aunque John Williams es como Danny Elfman, siempre hace la misma mierda -, y una fotografía de las que te dejan acojonado por su maestría. En esta ocasión, ambientándola en un lugar como china, trata la II G.M. desde el punto de los verdaderos enemigos de los USAmericanos, los amarillos. Además, vemos como Christian Bale, desde zagal, ya era un crack de la interpretación. Sus cojones bien hermosos.

Indiana Jones y La Última Cruzada (1989)

En 1938, dos años después de encontrar el Arca de la Alianza – con eróticas consecuencias – , el aventurero y apuesto arqueólogo Indiana Jones es “convencido” por un millonario americano para que se una a éste en la búsqueda del Santo Grial. En principio Indi, pasa, por mucha pasta que le ofrezcan, pero se ve obligado a involucrarse en el asunto es la desaparición del anterior aventurero encargado de llevar a cabo la búsqueda: su padre, Henry Jones, con el que se lleva a matar, pero como es su padre, le da cosica. Entre medio, los malos malosos de turno, los Nazis.

Muchos se preguntaron el por qué Indiana Jones y el Templo maldito no era tan buena como la primera – y aún sigue siendo impresionante -. La respuesta era fácil: No había Nazis. Así que sabedores de este potencial maligno, el trío Spielberg/Lucas/Kaufman idearon la penúltima aventura del arqueólogo metiendo nazis a cascoporro, y todo elevando a la enésima potencia de la diversión dentro de las aventuras. Encima te ponen a James Bond haciendo de padre de Han Solo, y no te queda otra que declararla como una POM imperdible.

La lista de Schindler (1993)

Oskar Schindler, un empresario de origen Checo, se afilia al partido Nazi, y mediante su don de gentes, y unas cuantas manos bien untadas de dinero, se gana la simpatía de los grandes quesotes del partido, justo en el momento en que Alemania le ha pegado dos guantazos al ejército polaco.

Como un buitre se abalanza sobre una fabrica, con el pensamiento de crear una fuente de ingresos mediante artículos de cocina. Allí emplea a cientos de trabajadores judíos, cuya explotación laboral le ayuda a prosperar rápidamente – igualito que Nike – . Su gerente Itzhak Stern, también judío, es el verdadero director en la sombra, pues Schindler no tiene ni puta idea de negocios, y todos sabemos que los judíos son muy buenos para los números. Cuando toma conciencia de las putadas que Nazis están haciendo con los judíos, decide salvar a cuantos más mejor, haciendo sobre contratación, pagando por ellos, o ayudándoles a escapar.

Después de El imperio del Sol, Spielberg vio que podía combinar a la perfección su lado más zagal, con el de director serio, dramático, y comprometido. Y así salió una de las mejores películas de su carrera. La lista de Schindler lo tiene todo, tiene nazis, guerra, desesperación, crudeza, y una banda sonora de las de quitarse el sombrero. También es cierto que es sensiblera, lacrimógena, y a veces, demasiada bien intencionada… pero, que mierda, mola.

Salvar al Soldado Ryan (1998)

Día D. Normandía. Al alelao del capitán John Miller, y a su patrulla de 8 pringaos, le han encargado la misión más estúpida de toda la historia de la guerra que uno se pueda imaginar. Sobrevivir al desembarco de Normandía, y buscar al soldado James Ryan, desaparecido en combate, y llevarlo de vuelta a casa sano y salvo, ya que al ejército de los USAmerica, le ha dado remordimiento por la pobre madre de este, y es que sus 3 hermanos ya habían sido enviados, muriendo en acto de servicio.

Spielberg, tuvo la idea de esta película en pelo colocon de morfina, porque si no, no hay otra explicación lógica para tal argumento. La película, técnicamente, es una puta maravilla, con una primera media hora de desembarco antológica en todos los sentidos, A partir de ahí, la película se vuelve un tostón lleno de tonterías, patriotismo, y gilipolleces varias, llegando a su culmen cuando encuentran al puto Ryan, que resultar ser Will Hunting – Matt Damon -.

Eso sí, se comento, se dice, y se rumorea, que la escena del desembarco de Normandía de Salvar al Soldado Ryan – que repito, es cojonuda – ha inspirado posteriormente juegos como Medal of Honor: Allied Assault, Medal of Honor: Frontline, Call of Duty 2, o Day of the Defeat.

Hermanos de Sangre (2001)

Serie integrada por 11 episodios que retrata las putadas que les pasan a los integrantes de la Compañía Easy del regimiento 101 de la Aerotransportada USAmericana, durante la II Guerra Mundial, así como su llegada a Europa, y las diferentes operaciones especiales contra el Eje.

Un serión. Una POM indiscutible. En esta serie, Spielberg se junto con su amigo Tom Hanks, y como si fuese hermanos de ojete, decidieron producir una serie sobre la II G.M., con ayuda de HBO, que dejase a todo el mundo el culo torcio… ¡Y vaya si lo hicieron! Cualquier cosa que se pueda decir de esta serie es poco, salvo que es absolutamente recomendable en todos los putos sentidos. No sé como lo hace, pero todas las series que produce el Barbas de Oro, acaban siendo cojonudas.

Banderas de Nuestros Padres y Cartas desde Iwo Jima (2007)

Banderas de nuestros Padres, nos cuenta la historia del desembarco, por parte de tropas americanas, en la playa de lwo Jima, las pajas mentales de los soldados, y la consiguiente pose guay que quedo inmortalizada como monumento para el ego del soldado Yanki.

Cartas desde Iwo Jima, no presenta como unos Japoneses con los huevos duros, deciden resistir contra viento y marea en la pequeña isla japonesa del pacífico, del mismo nombre, como desesperado bastión ante la invasión USAmericana. El general Kuribayashi desembarca en dicha isla para encargarse de la defensa y sabe, como tantos otros, que la única forma de que él y sus soldados regresen a casa es en una caja de pino, pero que tienen que echarle pelotas al asunto y retener al invasor occidental.

Dos películas, hermanas, que conforman otro morreo con lengua más de Spielberg a la II.G.M. Sí, es cierto que las dos están dirigidas por Clint Alégrame el día Eastwood, pero tanto él como otro mindundi, y el Sr. Spielberg son los productores de las dos. Uno ya llega a la extraña conclusión de que todo lo que tenga que ver con Nazis, Japoneses ó Guerra Mundial, tiene detrás a Spielberg soplándole la nuca.

Al lío, Banderas de nuestros Padres, mola, esta chachi, pero no llega a ser una película totalmente competente – dentro de lo mal acostumbrados que nos tiene el grandísimo Clint -, pero Cartas desde Iwo Jima, es una puta pasada en todos los sentidos, con un desarrollo de los personajes, y un acercamiento al otro lado del conflicto, que es diez millones de veces más interesantes que ver a norteamericanos haciéndose los héroes de tres al cuarto.

A lo mejor se me olvida alguna más, pero como estoy ya hasta las pelotas de daros gratis mi infinita sabiduría, os jodéis y os compráis un libro que trate sobre el tema, que con el pedazo de post que os acabo de presentar, tenéis para tocaros con mis palabras durante un mes.

¡Hasta… ¿Mañana?… pues puede ser… Frikis!

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