Cosas de Frikis
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Ciclo Monstruitos: Beasties.

Hace años que sigo el cine más bajuno. Algunos se empeñan en llamarlo Basura para orcos, otros lo definen como underground, la mayoría como de clase Z pero sólo los auténticos cinéfilos y cinefagos lo llamamos por su nombre: ARTE.

Además, al pertenecer a CdF la palabra imposible no entra en nuestro diccionario enciclopédico – sólo teníamos presupuesto para comprar el primer volumen que va desde la A hasta la G -. Nuestra misión es la continua superación tanto en nuestras investigaciones como en la guerra gafapastica o con nuestras adicciones – nunca hay suficiente vicio -.

Hoy tengo una sorpresa para todos vosotros. El CICLO MONSTRUITOS se viste de gala y despliega la alfombra roja. Si creíais que los Ghoulies eran malos o que nada podía superar la infame creación llamada Hobgoblins es que para empezar sois unos morronutrias y, para seguir, habéis subestimado no sólo a CdF sino a vuestro sherpa vital… YO.

Preparad toallas para secaros la entrepierna, pañuelos de papel para limpiaros la sangre de vuestros ojos y poned el teléfono al lado para llamar a urgencias porque aquí llegan… BEASTIES.

1989. Un país. Un hombre. Una idea. Steve Paul Contreras llevaba tiempo barajando la posibilidad de hacer una película que combinase sus 3 grandes pasiones, véase: Gremlins; Sci Fi; Tetas que desafían las leyes físicas de la gravedad. Cuando por fin consiguió una cámara llamo a sus amigos más íntimos y comenzó el rodaje de esta epopeya de dimensiones bíblicas.

Todo comienza una noche cuando una extraña nave aterriza con cierta dificultad en el campus de una universidad USAméricana. La curiosa muchachada que estaba por allí decide acercarse a ver tan increíble artefacto y al encontrarse la puerta abierta entran para ver que se cuece en su interior. Allí unas pequeñas criaturas comienzan a devorarlos y a usar diferentes partes de su cuerpo para reparar la nave está hecha con un curioso tejido aparentemente vivo.

Por la cara escapan Nelson – un puto nerd ochentero de los que ya no quedan – y su nueva novia adolescente Laura plantándosele en los cojones al tonto de Nelson el detener a tan malvadas criaturas antes de que destruyan el campus y se zampen a todos con huevos fritos y chistorra.

No suena tan mal. ¿Quién ha dicho eso? ¡Aja! ¡Cogedlo y llevadlo al cuarto oscuro con Kimota! Bien, sigamos. A simple vista la sinopsis no hace presagiar la maravilla que en su interior se esconde. Todo un despliegue de imaginación, savoir affaire y efectos especiales de última generación – en su momento, claro -…

A quién voy a engañar. Beasties es posiblemente una de las obras más infames de la historia del cine. Y por eso la adoro. En un principio se titulo Bionaut e iba a incluir unos cuantos homenajes a la Sci Fi ochentera pero finalmente se tituló como ya sabéis aunque, curiosamente, en todo el puto metraje no se dice ni una vez Beasties o Bionaut.

Contreras, sabedor de la obra maestra que llevaba entre manos, tenía pensado hacer pocas copias y que así se convirtiese en una película de culto entre los circuitos más selectos pero el productor de serie Chusca David DeCoteau hizo 200 copias que fueron distribuidas por Cinema Home Video en 1991.

En esas copias se eliminaron unos 20 minutos del metraje y, a pesar de ser buenas, no le llegaban a la suela de los zapatos a lo que Contreras tenía en mente. Así que en 2005 cogió la cinta original, añadió los 20 minutos que faltaban, hizo 1000 copias iníciales en DVD bajo el titulo de Collector´s Edition y las puso a la venta por Ebay al precio de 15 euros – amén de mandarlas a diversos críticos de páginas especializadas en este tipo de cine. – ¿Resultado? Suicidios en masa y elemento de culto con halo de dificultad.

Ese argumento que habéis leído es el que, cualquier buen amante de este cine, os contaría para que la consiguieseis por todos los medios. Pero la no que no os contaría es lo siguiente. Atiende alegre muchachada.

Nelson, antes de poner pies en polvorosa de la nave, coge un huevo de estas criaturas con la esperanza de, al investigarlo, encontrar una manera de derrotarlas antes de que todo se joda. Por otro lado, en una elegante muestra de historias paralelas, el mejor amigo de Nelson llamado Chubbs que ha visto todo lo ocurrido decide ir a avisar al sheriff del condado. Le cuenta que un Ovni se ha dado un buen piñazo, que está lleno de bichos pequeños e hijos de puta y que se están zampando a todo Dios. El sheriff le da una palmada en la espalda y de una patada lo envía a su casa, ya que la fama de Chubbs le precede… siente morbo al mearse en todos los coches que ve por la calle, en especial el del jefe de policía.

Ahora, subtrama del copón. Contreras, eres un genio. Una pandilla de Punks – con crestas, mallas y camisetas de Sex Pistol y Exploited -, liderados por Hammerhead adoran a una especie de gurú espiritual satánico (¿?) llamado Osires el cual está extrañamente relacionado con la nave espacial y los aliens. Los punks capturan a Nelson, Laura y una amiga de ellos, Sara y por alguna extraña razón Osires y Nelson se ven irremediablemente atraídos, como si el destino los hubiera unido en esta lucha contra los Beasties

Y es que Osires es un cyborg mandado desde un futuro lejano por Nelson, el cual se ha convertido en el jefe de la resistencia contra los Beasties… Esto…. Esto es Terminator…. ¡GENIALIDAD! ¡SUBLIME! ¡GRANDE CONTRERAS!

A nivel técnico encontramos una maravilla sin igual. Actuaciones que rozan el más puro surrealismo Buñuelesco sumado a un vestuario de rastrillo de caravanas norteamericano a lo que se suma una música que roza la locura más absoluta. ¿Cómo? Coged un teclado Casio SK-1, poned el modo Bosa Nova y teclead aleatoriamente las teclas. Eso sería la 9 sinfonía de Beethoven al lado de la banda sonora que adorna el metraje.

Pero vayamos a lo que de verdad interesa, la acción y los efectos especiales. Cómo acción destaquemos que el gore está presente durante buena parte del metraje pero está tan mal realizado que da hasta vergüenza ajena. Las tetas serian un buen aliciente para el público y más cuando el director sabe cómo llamar la atención del espectador poniéndolas cada 5 fotogramas en pantalla pero tienen un problema… y es que las zagalas son más feas que el agujero del culo de un macaco. Están ternescas, con claros signos de tetas caídas y con algunas parecen primas de Ron Perlman. Un desastre vamos.

Eso sí, no le voy a negar que tiene una de las luchas a cuchillo más emocionantemente patéticas de la historia, con un clímax en su resolución que haría palidecer a cualquier película de espadachines. Realmente de 10 esa pelea y ahí es donde demuestra Contreras que es un director a tener en cuenta en un futuro… futuro.

Y qué decir de los efectos especiales y las criaturas. Los Hobgoblins, al lado de estos Beasties, son como comparar un Klimt con los cuadro que hace mi el viejuno de mi vecino del 5º para paliar un poco su Parkinson. Es decir, es como comparar a Dios con un gitano. No hay color. Efectos especiales bajo cero con marionetas creadas a base del plástico de los guantes de cocina, plastilina para crear formas horrendas, cola blanca para el brillo, elementos de tienda de disfraces y pintura acrílica sobrante de pintar el cobertizo de su cuñao.

Por todo esto y mucho más os digo que Beasties es la peor aberración engendrada desde la reforma educativa que acabo con la EGB y BUP. Y, por eso mismo, mola un cojón y parte del otro.

Como siempre, CdF vuelve a superar vuestras expectativas.

¡Hasta la semana que viene, frikis!

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